Cuando la vida no es como
deseamos, y únicamente tenemos a nuestra disposición un mundo en el que no
somos bien recibidos. Cuando las grandes empresas manejan nuestras vidas y sólo
implantan una única opción. Cuando recibes comentarios de esos que llegan al
alma, de esos que hunden, de esos que inciden en ti de tal forma que te
retraes, y nada más. En esos momentos en los que todo se va cayendo, poco a
poco, es cuando te das cuenta verdaderamente
de lo que es esto.
Hace ya más de dos años que el
periodismo empezó a cavilar en mí como una de las opciones más seguras para mi
futuro. Pero no estaba claro, y en base a eso me obligué a mí mismo a estudiar
una economía que detestaba, solo por ese pensamiento de “por sea caso”, del “y
si…”, que nunca se sabe, que de aquí a dos años pueden cambiar muchas cosas.
Mentira, la idea del periodismo sigue en mí tan firme como entonces, mucho más,
cada día que pasa los motivos van creciendo a pasos agigantados. En estos
momentos, en los que cada uno toma su decisión es duro recibir como respuestas palabras
de ese campo tan detestable, decir periodismo y que cada cual articule
pesimismos, en definitiva para muchos periodismo es sinónimo de fracaso
absoluto. Me duele tener que haber estado aguantando cada uno de estos días
durante estos años palabras que, al fin y al cabo, acababan por llenarme de
rabia en momentos en los que pocos apoyan una decisión tan importante como
esta. Pero he aprendido algo muy importante de mis padres. Cada día de mi vida
me han enseñado a no rendirse nunca, a que cada uno de nosotros luche por sus
sueños, sean cuales sean. A lo largo de estos años han apoyado cada una de mis
decisiones, y esta no iba a quedarse atrás.
Ahora la crisis económica incide
en nuestras vidas de una manera atroz. Siento cada día el espíritu de lucha de
mi familia, de seguir día a día sólo hacia adelante. El periodismo ahora parece
no importar, periodismo son acciones de grandes empresas que esperan para hacer
el agosto y llenar así sus bolsillos cada vez más. Cuando el periodismo se ha
convertido en poco más que un trabajo, sin condiciones laborales que aseguren
al trabajador y con salarios de risa. Cada día me repiten lo mal que está el
periodismo, como intentando convencerme que suficientemente mal están las cosas
como para encima estudiar periodismo. Pero
tengo algo muy claro, sí, lo que no pienso hacer es venderme y dejarme llevar
por esas corrientes tan triunfalistas. Tengo claro que esta vida no va a ser
fácil, pero que en estos días lo único que podemos hacer es seguir peleando
cada día sin caer en la rendición, es mi vida y yo soy el que decide, y seguir
para adelante haciendo lo que verdaderamente quiero es mi decisión.