lunes, 21 de mayo de 2012

Es mi decisión


Cuando la vida no es como deseamos, y únicamente tenemos a nuestra disposición un mundo en el que no somos bien recibidos. Cuando las grandes empresas manejan nuestras vidas y sólo implantan una única opción. Cuando recibes comentarios de esos que llegan al alma, de esos que hunden, de esos que inciden en ti de tal forma que te retraes, y nada más. En esos momentos en los que todo se va cayendo, poco a poco, es  cuando te das cuenta verdaderamente de lo que es esto.

Hace ya más de dos años que el periodismo empezó a cavilar en mí como una de las opciones más seguras para mi futuro. Pero no estaba claro, y en base a eso me obligué a mí mismo a estudiar una economía que detestaba, solo por ese pensamiento de “por sea caso”, del “y si…”, que nunca se sabe, que de aquí a dos años pueden cambiar muchas cosas. Mentira, la idea del periodismo sigue en mí tan firme como entonces, mucho más, cada día que pasa los motivos van creciendo a pasos agigantados. En estos momentos, en los que cada uno toma su decisión es duro recibir como respuestas palabras de ese campo tan detestable, decir periodismo y que cada cual articule pesimismos, en definitiva para muchos periodismo es sinónimo de fracaso absoluto. Me duele tener que haber estado aguantando cada uno de estos días durante estos años palabras que, al fin y al cabo, acababan por llenarme de rabia en momentos en los que pocos apoyan una decisión tan importante como esta. Pero he aprendido algo muy importante de mis padres. Cada día de mi vida me han enseñado a no rendirse nunca, a que cada uno de nosotros luche por sus sueños, sean cuales sean. A lo largo de estos años han apoyado cada una de mis decisiones, y esta no iba a quedarse atrás.

Ahora la crisis económica incide en nuestras vidas de una manera atroz. Siento cada día el espíritu de lucha de mi familia, de seguir día a día sólo hacia adelante. El periodismo ahora parece no importar, periodismo son acciones de grandes empresas que esperan para hacer el agosto y llenar así sus bolsillos cada vez más. Cuando el periodismo se ha convertido en poco más que un trabajo, sin condiciones laborales que aseguren al trabajador y con salarios de risa. Cada día me repiten lo mal que está el periodismo, como intentando convencerme que suficientemente mal están las cosas como para encima estudiar periodismo.  Pero tengo algo muy claro, sí, lo que no pienso hacer es venderme y dejarme llevar por esas corrientes tan triunfalistas. Tengo claro que esta vida no va a ser fácil, pero que en estos días lo único que podemos hacer es seguir peleando cada día sin caer en la rendición, es mi vida y yo soy el que decide, y seguir para adelante haciendo lo que verdaderamente quiero es mi decisión.



sábado, 28 de abril de 2012

El uso cotidiano de la bandera

Cada vez me quedan menos días para la PAU, al mismo tiempo que mi tiempo libre se ve cada vez más ahogado por los exámenes. Por eso el blog se ha quedado abandonado, arrinconado en un cajón que me he visto obligado a abrir para ver que todo seguía en su sitio. Las ideas surgen en esos momentos de evasión completa mientras uno trata de estudiar a Nietzsche o el VAN y el TIR de esa economía empresarial que, por desgracia, tan poco me atrae. Pero las ideas quedan ahí, algunas más o menos desarrolladas, pero sin llegar a culminarse, habrá que esperar al verano. Para frenar esta dura caída hacia un férreo suelo de cemento, he decidido colgaros una redacción de Lengua y Literatura, de esas que nuestra profesora manda cuando surge el debate en clase viendo angustiada el poco tiempo que queda para dar un temario demasiado extenso, cosas del sistema educativo. El uso cotidiano de la bandera, se llamaba.

En la actualidad, el debate abierto en torno a la bandera española vuelve a suscitar las divisiones y confrontaciones existentes desde tiempo atrás entre el pueblo español.


Foto de la bandera española en la Plaza de Colón. @egcuasimodo

Entre los defensores de la bandera de nuestros tiempos se agolpan argumentos cargados de victimismo al sentirse acongojados por supuestas miradas de otros que están, a su parecer, teñidas de odio y rabia hacia la bandera española que sienten como suya propia. Al parecer, llevar la bandera española les hace ser epicentro de miradas y comentarios, siendo éstos origen de correlativos comentarios defensores del orgullo hacia la bandera y el país. Pero, este sentimiento de congoja se disipa entre ellos cuando las calles se tiñen de rojo y gualda, con motivo de una de tantas victorias del deporte español.


Pero, ¿Por qué esa sensación de disidencia ante la bandera española? Muchos sienten que la bandera, defensora del reinado de los borbones, no es símbolo suficientemente capaz como para arropar el sentimiento de pertenencia a una nación que yace en sus corazones. Por ello, aún siendo muchos los firmes defensores de la república, no podemos dejarnos llevar por las generalizaciones, y llegar  a llamar antipatriotas, antiespañoles u otros adjetivos de tal categoría, a los que son tan patriotas o más que los defensores de la corona y, por tanto conformes con la actual bandera. Además, por desgracia, nuestro país ha sido víctima  de las atrocidades de un régimen dictatorial de cuarenta años que nos dejó ya en tiempo de democracia las consecuencias de demasiados años de propaganda. Porque con tantos años de repetición de mentiras se acabó logrando incluir en el bando republicana, y en la bandera tricolor, a los comunistas, símbolo del más terrible miedo y espanto, haciendo de éstos a los únicos posibles partidarios de la república. Pero es realmente la ignorancia de algunos la que hace que sea así, al no saber que incluso algunos de los más conservadores de los años treinta eran partidarios del régimen republicano. La bandera tricolor, con el morado como tercero, símbolo del sufrimiento y el dolor que durante tiempo ha acompañado a la clase obrera e identidad de castilla comunera, se incorporó a la II República con la intención de unificar a todos los españoles bajo una misma bandera.


Foto del #19F manifestación en contra de la reforma laboral @egcuasimodo


Por otro lado, se tiende a equiparar la bandera de la II República con la bandera vigente durante la dictadura franquista. Se dice que ambas banderas son anticonstitucionales, como su fuese argumento suficiente para justificar lo ilegales que son respecto al aura de respeto y legalidad que emana de la actual bandera. Pero, la diferencia entre ellas es que, mientras que la de la II República defendía un régimen constitucional basado en la Constitución de 1931 adoptada por las cortes, defensora de la igualdad y libertad del pueblo español. La otra bandera la adopta un régimen de corte fascista que no dudó en aniquilar todo resquicio de libertad, igualdad que sembró el régimen republicano y todo aquello que según ellos tenía algo que ver con los tan temidos comunistas. Irrumpiendo en la vida española a través del golpe militar, y por supuesto sin constitución que justificase los miles de asesinatos que cometieron contra el pueblo llano libre de culpa, cuyos cuerpos aún permanecen en las cunetas de nuestras carreteras.


Pero, sin duda, ya en la actualidad, la culpa de esto la tenemos los españoles que no dudames en quejarnos de la bandera y de su uso, aun cuando hemos permanecido de brazos cruzados, viendo cómo impunemente determinados partidos políticos decidían apropiarse de la bandera de toda una nación incorporándola al seno del conservadurismo español.

sábado, 28 de enero de 2012

Fugaz anatomía


Persistes, como el fiel guerrero que soporta el cansancio de una batalla que corrompe y mata a los hombres que en ella luchan. Firme y serena, conseguiste no venirte abajo, no caer, no desistir. Aguantaste los fríos vientos del invierno, soportaste la angustia y frustración de ver cómo caían, una a una,  desparramándose en el olvido más ingrato para después ser devoradas por el fluir de la energía. Contemplas, desde esa agonía que pesa cada vez más, un paisaje que se atreve a permanecer, a subyugar ante las terribles fuerzas que atruenan con su rabia. El tiempo pasa, continúa el ciclo del cambio, del dinamismo más rutinario, mientras tanto, tú te das cuenta de que las horas se agotan, que a pesar de la rutina vienen nuevos tiempos y en ellos no hay espacio para ti.

viernes, 6 de enero de 2012

Primeros pasos

Ya casi estamos de vuelta, casi. Aún así, este año, hemos tenido un poco más de tiempo para disfrutar de esos regalos de reyes, aunque a algunos la cercanía de algún que otro examen en la próxima semana nos obligue a cerrar esa mentalidad de descanso. Llevaba ya desde hace bastante tiempo detrás de una cámara en condiciones y pareció ser que estas navidades fueron las adecuadas para llegar a tenerla entre manos. Tener una cámara tan sofisticada conlleva también su responsabilidad, a pesar de que algunos les importe más hacer ostentación aún no pasando del modo automático. Por ello, no he tardado mucho en intentar ponerme a aprender primero, lo más básico, que me permita por lo menos hacer alguna que otra foto en condiciones. Creo que de lo que más ganas tenía era de aprender algo que, actualmente es una afición pero que, en el futuro, podría encaminarse a la profesión, por eso del fotoperiodismo digo, pero para eso queda demasiado así que es mejor dejarse de elucubraciones.

Después de tirarme un buen rato leyendo en páginas sobre fotografía y consultando dudas en foros me puse a jugar un poco con la luz y a investigar con la nueva cámara. Y no es gran cosa la verdad, sólo son los primeros pasos, pura experimentación de la que, a la larga, espero sobre todo aprender y saber cada día más.


martes, 3 de enero de 2012

Otra ronda más

Según las últimas estadísticas y estudios varios, el consumo de alcohol entre los jóvenes se sigue multiplicando y lo que es peor aún, se inician cada vez en épocas más tempranas. Esto le hace a uno cavilar, y es que, si con un poco de autocrítica nos miramos a nosotros mismos, seguramente descubramos que cuando éramos aún más jóvenes y estábamos aún iniciándonos en el consumo de ciertas bebidas prohibidas, encontraremos ciertos argumentos réprobos por parte de las mismas estadísticas y estudios. Lo que creo, es que según uno va creciendo, el ritual iniciático del botellón se queda apartado cada vez más y más en un cajón que en raras ocasiones se vuelve a abrir. Y es que uno va sumándose años, descubriendo así que el consumo de bebidas es aceptado en su entorno y que, incluso, puede ir entrando en bares en los que finalmente llega a sustituir el cubata por la cerveza. Puede que también haya sido eso de la crisis, o más bien la pereza , lo que haya hecho que ya no estemos tan por la labor de dejarnos los pocos euros que nos quedan en la cartera en alcoholes, económicamente caracterizados como de lujo.

Y el consumo de esos alcoholes de lujo, queda rezagado, situándolo sólo en ocasiones más especiales y ya únicamente con la idea de tomarse un par de copas, disfrutando, como debe ser. Porque, parece ser que, cuando uno empieza a tomar sus primeros cubatas no busca tanto el disfrute de un whisky sino la escalada en el monte de la cogorza. Si bien la falta de dinero nos hace retraernos un poco más en su consumo, los latigazos por una noche que acabó pasándose de rosca, también nos provoca una cierta precaución y un uso más controlado. Y luego aparecen nuevas franquicias en las ciudades, que abren las puertas de par en par poniendo  los precios más adquisitivos en cuanto a cantidad servida, un lugar bajo techo y con calor que hacen a uno pasar buenos momentos en sus taburetes. 

Así que, si bien la experiencia nos supo hacer aprender lo que es más o menos un uso controlado, apartemos estas cavilaciones y pidámonos otra ronda más.

domingo, 1 de enero de 2012

Propósitos de nuevo año

Sin duda alguna, el año que aquí acaba se puede caracterizar de dinámico y convulso. Pero, si debemos escoger entre alguno de esos miles de momentos vividos, el primer premio correspondería obligatoriamente al inicio de un movimiento social muy importante en nuestro país, el #15M. Creo que siempre recordaré los primeros momentos de una respuesta social que muchos ya deseábamos. La manifestación del domingo 15 de mayo y su posterior semana fue estremecedora y sentimental, por ver cómo miles de personas decidieron por fin salir a la calle y dar voz a su inconformidad. Y es que, esta inconformidad no es sólo de esos "perroflautas" de Sol, sino de toda España y también, del mundo entero. El inicio de estas manifestaciones marcó el principio del fin de mi ingenuidad, gracias también a las clases de algunos profesores que decidieron enseñarnos algo más que la lección del día a día. Pero si algo hemos aprendido durante este año ha sido, una auténtica lección de vida. Por volver a creer en la movilización, por ver cómo la indignación de los españoles volvía a renacer y conseguía destacar de entre los eufemismos de los políticos. Parte de esta sociedad ha decidido gritar ¡Basta! a los continuos atropellos a los que nos vemos sometidos día a día. Con múltiples mensajes dirigidos no sólo a la clase política sino a los que han decidido imponer su poder por encima de toda soberanía popular.

Es el movimiento y, sobre todo, el trabajo de cada persona, el que puede llegar a que algún día consigamos ese ansiado cambio. Un cambio de verdad, del que poder estar orgullosos por el esfuerzo dedicado. Sabemos que el cambio de rumbo es necesario pero, que también es posible.

A pesar de lo bueno de este 2011, no me atrevo a dudar de lo duro que se plantea este nuevo año. Si esos grandes partidos defendieron a lo largo de este pasado año lo intocables de todos los impuestos, nos encontramos a 31 de diciembre con el primero de los desfasados tijeretazos y con subida de impuestos incluida, para que vean. A pesar de las medidas del nuevo gobierno, que sabíamos de su innegable existencia a pesar de su invisibilidad en el programa electoral, carente de significación en esta degenerada democracia, nos vemos obligados a afrontar este nuevo año con más valentía que nunca y con ganas de defender los derechos que nuestros padres conquistaron tiempo atrás.

Feliz año nuevo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Frío de invierno

Me despierto bajo la pesadumbre de unos ojos que no quieren abrirse y unas lentes que no quieren ver, angustiado por el viento que corre libremente entre unas calles ausentes, por no verme acorralado entre esos brazos fríos que claman desconsolados al invierno de Madrid. 

No sé si esto es real o sólo fruto de una alucinación,
bajo los efectos de la locura y de  una triste desazón.
En el  aroma del invierno y de las rocas sin color
blando al aire mi desconsuelo ante tal terrible situación.

El aroma a negro chocolate fluye y vuela entre los ladrillos de una ciudad huída a un estado de duermevela.  Vacío estoy por dentro, por no sentir no siento nada, ni mis manos ni mis pies, tan sólo una mirada acongojada. El saxofón dejó de darnos ritmo y con él, las onduladas melodías  que aportaban dinamismo a esta más que cruda caída.

Ni los pájaros se hacen notar,
ni sus piares suenan ya, 
porque ahora ya sólo les queda poder echar a volar.

Dime cuantas veces grité, dime cuantas veces te advertí, y a pesar de ello malograste en el olvido, a pesar de ello resucité, de entre las cenizas cubiertas de escarcha sobrevine y volé a un cielo desordenado en el que conseguí todo lo que abajo desaproveché.